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El salario promedio que piden los trabajadores en Perú para 2026 es de S/3.398 mensuales, según el último Index de Bumeran. Esta cifra representa un aumento de 5,52% respecto al año anterior, aunque en lo que va del año hay una ligera caída de 1,08%. El ajuste es moderado, pero muestra que las expectativas salariales siguen creciendo, aunque no de forma pareja en todos los sectores.
Qué puestos lideran las pretensiones salariales en 2026
Los cargos vinculados a Negocios Internacionales encabezan el ranking de mayores pretensiones salariales en el nivel de jefe o supervisor, con S/10.000 mensuales. En el segmento semi senior y senior, Testing/QA/QC lidera con S/5.500, reflejando la demanda por perfiles tecnológicos y de control de calidad. Para los puestos junior, Finanzas Internacionales destaca con una expectativa de S/4.000 mensuales, lo que muestra que desde el inicio de la carrera profesional en este sector ya se aspira a sueldos por encima del promedio nacional.
Cómo varía el sueldo según experiencia y género
La diferencia salarial según experiencia es clara: los jefes o supervisores piden en promedio S/5.542 mensuales, los semi senior y senior S/3.444, y los junior S/2.306. Además, la brecha salarial de género persiste: los hombres solicitan S/3.505 y las mujeres S/3.209, una diferencia de 9,21%. La participación femenina disminuye en los cargos más altos: solo el 27,66% de las postulaciones a jefaturas son de mujeres, frente al 72,34% de hombres.
Por qué las pretensiones salariales suben y qué significa para el trabajador
El aumento en las pretensiones salariales responde a la inflación acumulada y al encarecimiento de la canasta básica, que en los últimos años ha subido más de 10%. Los trabajadores buscan compensar la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, el mercado laboral no siempre responde a estas expectativas, sobre todo en sectores donde la demanda de empleo supera la oferta de puestos bien remunerados.
En comparación con el sueldo mínimo actual de S/1.025, el promedio de pretensión salarial es más de tres veces mayor, lo que evidencia la distancia entre lo que los trabajadores consideran justo y lo que muchas empresas están dispuestas a pagar, especialmente para posiciones de entrada.
¿Qué pueden hacer los trabajadores y empleadores?
Para quienes buscan empleo, es clave informarse sobre los rangos salariales reales en su sector y negociar con base en datos concretos. Las empresas, por su parte, deben revisar sus escalas salariales si quieren atraer y retener talento, especialmente en áreas técnicas y de gestión internacional. La brecha de género sigue siendo un reto: las mujeres deben exigir igualdad de condiciones y las empresas implementar políticas de equidad salarial.
La gran pregunta es si las empresas podrán responder a estas expectativas salariales en un entorno económico donde el crecimiento aún es lento y la informalidad laboral sigue alta.
Análisis
El salario promedio requerido subió a S/3.398 en 2026, con Negocios Internacionales y QA a la cabeza. El aumento refleja la presión de la inflación y la búsqueda de mejores condiciones laborales. Sin embargo, la brecha de género y la diferencia entre expectativas y realidad del mercado siguen siendo desafíos.
Impacto en Perú 💥
Para el trabajador peruano, pedir S/3.398 como sueldo promedio significa aspirar a un ingreso que cubra el alza de precios en alimentos, transporte y servicios. Si trabajas en Negocios Internacionales o QA, tus expectativas pueden llegar a S/10.000 o S/5.500, pero solo si tienes experiencia y ocupas cargos de responsabilidad. Para los recién egresados en Finanzas, la pretensión de S/4.000 es alta frente al sueldo mínimo, pero no siempre es realista en el mercado. La brecha de género implica que las mujeres siguen pidiendo menos, lo que afecta su poder de negociación y su economía familiar. Si buscas empleo, compara los sueldos reales ofrecidos en tu sector y ajusta tus expectativas; si eres empleador, revisa si tus escalas salariales están alineadas con el mercado para no perder talento. La decisión de subir sueldos o mantenerlos dependerá de la capacidad de las empresas para absorber mayores costos en un entorno de bajo crecimiento.