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Perú llega a las elecciones con 7 millones de trabajadores que ganan menos que el sueldo mínimo

A pocos días de las elecciones 2026, el mercado laboral peruano evidencia una preocupante realidad: millones de trabajadores no logran cubrir la canasta básica pese a tener empleo, reflejando una recuperación económica insuficiente y una creciente precarización laboral.

6 de abril de 20265 min de lecturaPor Redaccion RPP
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Fuente: RPP

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Perú llega a las elecciones con 7 millones de trabajadores que ganan menos que el sueldo mínimo

Analisis

El dato de que 7 millones de peruanos trabajan por debajo del sueldo mínimo no es solo una cifra alarmante, sino una señal clara de un modelo económico que ha priorizado el crecimiento sin resolver sus fallas estructurales. La pandemia no creó el problema, pero sí lo profundizó, evidenciando la fragilidad del empleo en el país. El mayor riesgo no está únicamente en la precariedad laboral, sino en su normalización. Cuando el empleo deja de ser un mecanismo de movilidad social, se erosiona la confianza en el sistema económico y político. Esto se vuelve especialmente relevante en un contexto electoral, donde las demandas sociales no están siendo plenamente recogidas por la oferta política. Además, la alta dependencia de contratos temporales refleja un mercado laboral flexible en exceso, donde el riesgo se traslada al trabajador. Sin estabilidad, no hay acceso al crédito, ni planificación familiar, ni desarrollo profesional sostenible. Si el próximo gobierno no aborda de forma integral la productividad, la informalidad y la calidad del empleo, el país podría enfrentar una trampa de bajo crecimiento con alta desigualdad. El verdadero desafío no es crear empleo, sino crear empleo digno.

A solo días de las elecciones generales de 2026, el mercado laboral peruano muestra una de sus caras más críticas: trabajar ya no garantiza salir de la pobreza. El subempleo por ingresos, es decir, tener un empleo pero no percibir lo suficiente para cubrir necesidades básicas, se ha consolidado como uno de los principales síntomas de una economía que no logra traducir crecimiento en bienestar.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo en Lima más de 1,6 millones de personas trabajan sin alcanzar ingresos suficientes para cubrir la canasta básica. Lo más preocupante es que dentro de este grupo se encuentran más de 300 mil profesionales con educación universitaria, lo que evidencia una distorsión estructural en el mercado laboral.

Un problema que se agravó tras la pandemia

Antes de la pandemia, esta cifra era significativamente menor. Hoy, el número de trabajadores en condición de subempleo por ingresos ha crecido en más de 40%, reflejando una recuperación económica débil y desigual. Aunque el país ha registrado crecimiento en los últimos años, este no ha sido suficiente para mejorar de forma sostenida la calidad del empleo.

A nivel nacional, la situación es aún más preocupante: cerca de 7 millones de trabajadores perciben ingresos por debajo del salario mínimo, lo que implica que millones de personas continúan atrapadas en un ciclo donde tener empleo no garantiza condiciones de vida dignas.

Más empleo, pero más precariedad

El problema no es únicamente la cantidad de empleo, sino su calidad. Actualmente, una gran parte de los trabajadores formales está bajo contratos temporales, lo que limita su estabilidad y su capacidad de planificación a largo plazo. Este tipo de contratación, que en muchos casos se utiliza incluso para labores permanentes, ha contribuido a la precarización del empleo formal.

Además, la inactividad laboral ha aumentado considerablemente. Millones de personas han dejado de buscar empleo, muchas veces por desaliento, lo que evidencia un deterioro en las expectativas del mercado laboral peruano.

Una agenda laboral ausente en el debate político

En medio de este contexto, la discusión política de cara a las elecciones no parece estar alineada con la magnitud del problema. Diversos estudios indican que menos del 5% de las propuestas de los candidatos aborda reformas laborales de fondo, pese a que la informalidad y la precariedad afectan a una gran parte de la población.

El debate se ha centrado en medidas de corto plazo, dejando de lado temas clave como la estabilidad laboral, la fiscalización y la mejora de la productividad. Esto plantea un escenario donde las soluciones estructurales siguen postergadas.

El reto estructural: productividad y diversificación

Especialistas coinciden en que mejorar las condiciones laborales no depende únicamente de cambios normativos, sino también de un proceso más amplio de transformación económica. Incrementar la productividad, diversificar la economía y fomentar la industrialización son factores clave para generar empleo de calidad.

En ese sentido, el desafío para el próximo gobierno no será solo generar más empleo, sino asegurar que este permita a los trabajadores acceder a ingresos dignos y estabilidad. De lo contrario, el crecimiento económico continuará sin traducirse en una mejora real en la calidad de vida de los peruanos.