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La Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria evalúa aplicar impuestos a las importaciones menores de US$200, actualmente exoneradas bajo el esquema de Importa Fácil. Esta medida surge tras detectar que muchos usuarios realizan compras frecuentes por debajo de ese monto con fines comerciales, aprovechando la ausencia de tributos.
Hoy en día, los productos con valores superiores a US$200 ya pagan IGV y, en algunos casos, aranceles. Sin embargo, las compras de menor valor se han incrementado con el auge del comercio electrónico y plataformas internacionales, generando distorsiones en el sistema tributario y posibles casos de evasión.
De concretarse el cambio, sería necesario modificar la normativa vigente, lo que implicaría un debate en el Congreso. La medida podría redefinir el funcionamiento del comercio digital en el país y afectar tanto a consumidores como a pequeños importadores.
Análisis
La posible decisión de la Sunat de gravar las importaciones menores a US$200 responde a un cambio estructural en los patrones de consumo en el Perú. El crecimiento acelerado del comercio electrónico internacional ha permitido que miles de consumidores accedan a productos del extranjero a precios competitivos, en muchos casos sin pagar impuestos. Este esquema, diseñado originalmente para facilitar compras ocasionales de uso personal, ha sido utilizado de manera intensiva para fines comerciales.
Desde una perspectiva tributaria, la situación genera una distorsión importante. Mientras los comercios formales en el país deben pagar IGV y otros tributos, los productos importados bajo este régimen pueden ingresar sin cargas fiscales, creando una competencia desigual. Esto afecta tanto a empresas locales como a la recaudación del Estado.
Sin embargo, la implementación de un impuesto a estas importaciones también plantea desafíos. El principal es el costo administrativo de fiscalizar un volumen elevado de transacciones de bajo valor. La Sunat tendría que reforzar sus sistemas de control, lo que podría incrementar los costos operativos y generar retrasos en la entrega de productos.
Además, existe el riesgo de desincentivar el comercio electrónico internacional, que ha crecido de forma sostenida en los últimos años. Plataformas globales han ampliado la oferta disponible para los consumidores peruanos, impulsando la competencia y reduciendo precios en algunos segmentos. Un incremento en los costos podría reducir este dinamismo.
Otro aspecto clave es el posible traslado del impuesto al consumidor final. En la mayoría de los casos, los compradores tendrían que asumir el pago del tributo para liberar sus productos, lo que encarecería las compras y podría modificar hábitos de consumo.
En ese sentido, el reto para el Estado será encontrar un equilibrio entre mejorar la recaudación, evitar la evasión y no frenar el desarrollo del comercio digital. Alternativas como establecer umbrales diferenciados o aplicar impuestos específicos podrían formar parte del debate en los próximos meses.
Impacto en Perú 💥
La eventual aplicación de impuestos a importaciones menores de US$200 tendría efectos directos en consumidores y empresas. Para los usuarios, el principal impacto sería el encarecimiento de las compras internacionales, especialmente en plataformas populares, lo que podría reducir su uso.
Para los comercios locales, la medida podría representar una mejora en las condiciones de competencia, al eliminar ventajas tributarias que actualmente favorecen a productos importados sin impuestos. Esto podría impulsar ventas internas y fortalecer sectores minoristas.
No obstante, también existirían efectos negativos en el ecosistema digital y logístico. Menores volúmenes de importación afectarían a servicios de courier y operadores logísticos, reduciendo su actividad. En conjunto, la medida tendría implicancias relevantes en el comercio, la recaudación y el comportamiento del consumidor en Perú.
Fuente
Fuente: El Comercio