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Economia

Perú aprueba con lo justo en competitividad laboral 2025: persisten brechas de empleo e informalidad

El mercado laboral peruano mejora en algunos indicadores, pero aún mantiene fuertes brechas de acceso, informalidad y desigualdad regional en 2025.

30 de abril de 20265 min de lecturaPor Redaccion El Comercio
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Perú aprueba con lo justo en competitividad laboral 2025: persisten brechas de empleo e informalidad

Contenido

El mercado laboral peruano registró una ligera mejora en competitividad durante 2025, aunque todavía muestra limitaciones estructurales. El nuevo índice especializado ubica al país con una calificación apenas aprobatoria, reflejando avances parciales en empleo formal, ingresos y cobertura social.

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Pese a la creación de nuevos puestos de trabajo, el acceso al empleo continúa siendo insuficiente para millones de personas. Además, persisten diferencias marcadas entre regiones, donde algunas economías locales avanzan con mayor rapidez mientras otras mantienen altos niveles de informalidad y bajos salarios.

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Los especialistas advierten que el siguiente reto no solo será mejorar la calidad del empleo, sino también ampliar oportunidades laborales, elevar la productividad y reducir desigualdades. Sin reformas sostenidas, el crecimiento del mercado laboral podría seguir beneficiando a una parte limitada de la población.

Análisis

El resultado de competitividad laboral para Perú en 2025 revela una realidad mixta: existen señales positivas en ciertos indicadores, pero todavía no se consolida un mercado de trabajo moderno e inclusivo. Obtener una nota apenas aprobatoria confirma que el país avanza, aunque a un ritmo insuficiente frente a sus necesidades productivas y sociales.

Uno de los puntos favorables es la mejora en la calidad del empleo en varias regiones. Esto suele relacionarse con mayor formalización parcial, mejores remuneraciones promedio y reducción del subempleo. Sin embargo, estos avances no necesariamente alcanzan a toda la población trabajadora. En muchos casos, benefician principalmente a quienes ya estaban insertados en sectores más dinámicos o con mayor cercanía a la formalidad.

El principal problema sigue siendo el acceso al empleo. Cuando la economía no genera suficientes oportunidades formales, muchas personas quedan fuera del mercado laboral o ingresan en condiciones precarias. Esto afecta especialmente a jóvenes, mujeres y trabajadores con menor capacitación. También limita el consumo interno y reduce la recaudación tributaria necesaria para financiar servicios públicos.

La informalidad continúa siendo una de las mayores barreras para la competitividad. Un trabajador informal suele tener menor productividad, ingresos inestables y escasa protección social. Para las empresas, la informalidad distorsiona la competencia y reduce incentivos para invertir en capacitación, tecnología o expansión sostenible.

Otro factor crítico es la brecha regional. Mientras algunas zonas costeras y con actividad exportadora muestran mejores resultados, otras regiones mantienen rezagos históricos en infraestructura, conectividad, educación y oportunidades productivas. Esto genera mercados laborales fragmentados y obliga a muchas personas a migrar en busca de mejores ingresos.

Desde una perspectiva económica, Perú necesita reformas orientadas a simplificar contratación formal, impulsar capacitación técnica, promover inversión privada descentralizada y fortalecer servicios de salud y pensiones. También resulta clave elevar la productividad de pequeñas empresas, que concentran gran parte del empleo nacional.

En síntesis, el país muestra progreso estadístico, pero aún no logra transformar ese avance en inclusión masiva. Sin crecimiento sostenido y políticas laborales modernas, la mejora en competitividad seguirá siendo limitada y desigual.

Impacto en Perú 💥

El desempeño laboral impacta directamente en los hogares peruanos. Cuando hay más empleo formal, aumentan los ingresos estables, mejora el acceso a créditos y se fortalece la protección en salud y pensiones. En cambio, si predominan puestos precarios o informales, las familias enfrentan mayor vulnerabilidad económica.

Para las empresas, un mercado laboral competitivo facilita contratar talento, elevar productividad y expandir operaciones. Para el Estado, significa mayor recaudación y menor presión social. Si Perú no reduce brechas regionales y barreras de acceso al empleo, millones de personas seguirán al margen del crecimiento económico, afectando el consumo interno y el desarrollo de largo plazo.

Fuente

Fuente: El Comercio