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El presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, afirmó que la economía peruana perdió dinamismo por la menor expansión de la inversión en los últimos años. Explicó que durante los periodos de mayor crecimiento, la inversión avanzaba a tasas elevadas, impulsando empleo, consumo y reducción sostenida de la pobreza.
Velarde indicó que actualmente el país mantiene fundamentos macroeconómicos estables, pero lejos del ritmo observado en los años de mayor auge. Añadió que la volatilidad de la inversión pública y las trabas estructurales reducen la capacidad de acelerar proyectos productivos e infraestructura.
También remarcó que problemas como el alto costo del suelo urbano, la limitada planificación territorial y deficiencias en servicios públicos encarecen el acceso a vivienda y afectan la calidad de vida. Para revertir esta situación, consideró clave fortalecer la gestión pública y recuperar la confianza para nuevas inversiones.
Análisis
Las declaraciones de Julio Velarde ponen el foco en uno de los principales desafíos de la economía peruana: recuperar la inversión como motor de crecimiento sostenible. En economías emergentes como Perú, la inversión privada suele explicar buena parte de la expansión del empleo formal, la productividad y el consumo interno. Cuando las empresas postergan proyectos o reducen planes de expansión, el impacto se traslada rápidamente a sectores como construcción, comercio, transporte e industria. Durante los años de mayor crecimiento económico, el país combinó estabilidad macroeconómica, altos precios de exportación y confianza empresarial. Ese entorno permitió avances relevantes en reducción de pobreza y mejora de ingresos familiares. Sin embargo, en los últimos años la incertidumbre política, la menor ejecución de obras públicas, conflictos sociales y trabas regulatorias debilitaron ese impulso. Velarde también menciona la inversión pública, un componente clave para cerrar brechas de infraestructura. Cuando carreteras, hospitales, colegios, redes de agua o proyectos urbanos se retrasan, no solo se pierde crecimiento inmediato, sino también competitividad futura. Una ejecución pública más eficiente suele atraer además inversión privada complementaria. El problema de vivienda señalado por el titular del BCRP refleja un componente estructural. Si el precio del suelo sube más rápido que los ingresos, los subsidios o créditos hipotecarios tienen efecto limitado. Por ello, la planificación urbana, habilitación de terrenos y servicios básicos son determinantes para abaratar costos. Desde la perspectiva macroeconómica, Perú conserva fortalezas importantes: baja inflación relativa, reservas internacionales sólidas y sistema financiero estable. No obstante, esas fortalezas no reemplazan la necesidad de crecimiento más acelerado. Sin inversión suficiente, el avance del ingreso per cápita se vuelve lento y persisten brechas sociales. El mensaje central es que estabilidad monetaria y disciplina fiscal deben complementarse con reformas que impulsen productividad, infraestructura y confianza. Si el próximo gobierno logra mejorar gestión pública, seguridad jurídica y ejecución de proyectos, el país podría retomar una senda de expansión más robusta.
Impacto en Perú 💥
Para las familias peruanas, una menor inversión suele traducirse en menos empleo formal, salarios con menor crecimiento y menor dinamismo económico en las regiones. Sectores intensivos en mano de obra, como construcción y servicios, son los primeros en sentir la desaceleración. Para las empresas, un entorno con poca inversión reduce oportunidades de expansión y consumo. En contraste, si se recupera la confianza y se destraban proyectos públicos y privados, podrían mejorar la generación de empleo, la demanda interna y la recaudación fiscal. También habría mejores condiciones para financiar vivienda e infraestructura básica.
Fuente
Fuente: La Republica