
Analisis
El panorama muestra que no hay una falta de capacidad de inversión, sino una pausa estratégica. Las empresas siguen interesadas en crecer, pero priorizan esperar señales claras del entorno político antes de ejecutar proyectos importantes. Esto implica que, si se reduce la incertidumbre, la inversión podría reactivarse rápidamente, ya que las condiciones financieras y empresariales se mantienen estables.
En medio del actual proceso electoral, las empresas en el Perú mantienen una actitud cautelosa respecto a sus decisiones de inversión, a pesar de mostrar interés en crecer.
Martín Naranjo, presidente de la Asociación de Bancos del Perú (Asbanc), señaló que la falta de previsibilidad en el entorno político lleva a postergar proyectos, especialmente aquellos de largo plazo.
Indicó que decisiones que afecten el estado de derecho, la estabilidad macroeconómica o introduzcan cambios abruptos en el marco regulatorio impactan directamente en la confianza empresarial y en la disposición a tomar crédito.
Asimismo, advirtió sobre los riesgos de propuestas populistas o medidas que debiliten la institucionalidad, así como iniciativas que puedan afectar la independencia del Banco Central de Reserva del Perú (BCR).
En cuanto al comportamiento del crédito, explicó que existe una demanda activa, especialmente en pequeñas empresas, mientras que el segmento corporativo se muestra más prudente en la ejecución de inversiones.
Las empresas continúan operando con normalidad, pero tienden a postergar decisiones estratégicas como ampliaciones o nuevos proyectos hasta contar con mayor claridad en el entorno político.
Finalmente, destacó que el Perú cuenta con bases sólidas, como estabilidad monetaria y un sistema financiero robusto, lo que permitiría una rápida reactivación de la inversión si mejora la confianza.