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Finanzas Personales

Consejo Fiscal advierte riesgo para el grado de inversión del Perú por mayor déficit fiscal

El Consejo Fiscal alertó que nuevas leyes con gasto permanente podrían elevar déficit y deuda pública. También se advirtió pérdida de productividad en la economía peruana.

30 de abril de 20264 min de lecturaPor Redaccion El Comercio
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Consejo Fiscal advierte riesgo para el grado de inversión del Perú por mayor déficit fiscal

Contenido

El Consejo Fiscal advirtió que el Perú enfrenta riesgos crecientes sobre su estabilidad macroeconómica debido al aumento de normas con impacto fiscal aprobadas en los últimos meses. Según estimaciones presentadas en una conferencia especializada, estas medidas podrían elevar el déficit fiscal y presionar la sostenibilidad de las cuentas públicas durante la próxima década.

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Entre los principales efectos señalados figuran mayores obligaciones permanentes en pensiones, beneficios laborales y remuneraciones estatales. De mantenerse esta tendencia, la deuda pública podría incrementarse de forma relevante y afectar la percepción de las agencias calificadoras sobre el país.

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Durante el mismo evento, representantes del Banco Central remarcaron que el Perú también enfrenta un problema estructural de baja productividad. Señalaron que el crecimiento de largo plazo requiere reformas, inversión privada y mayor eficiencia del gasto público para recuperar dinamismo económico.

Análisis

La advertencia del Consejo Fiscal pone sobre la mesa uno de los temas más sensibles para la economía peruana en 2026: la disciplina fiscal. Durante años, el Perú destacó en la región por mantener niveles moderados de deuda pública, inflación controlada y acceso favorable a financiamiento internacional. Ese respaldo permitió enfrentar crisis externas con mayor margen que otros países. Sin embargo, ese espacio no es ilimitado.

Cuando se aprueban normas que generan gasto permanente sin nuevas fuentes claras de ingresos, el déficit fiscal tiende a ampliarse. Si esta dinámica se sostiene, el Estado necesita endeudarse más para cubrir sus obligaciones. En el corto plazo esto puede parecer manejable, pero en el mediano plazo incrementa el costo financiero del país, reduce recursos disponibles para inversión pública y limita la capacidad de respuesta ante futuras recesiones o emergencias.

El grado de inversión es clave porque permite al Perú acceder a crédito con mejores tasas y atrae capitales institucionales. Una rebaja no implica crisis inmediata, pero sí suele traducirse en mayores costos de financiamiento para el Estado y eventualmente para empresas privadas. Además, afecta la confianza de inversionistas extranjeros en proyectos de largo plazo.

Otro punto relevante es la calidad del gasto. No todo incremento presupuestal genera crecimiento. Si el gasto se concentra en obligaciones corrientes y no en infraestructura, educación, salud o productividad, el impacto económico puede ser limitado. Por ello, la discusión no solo debe centrarse en cuánto gasta el Estado, sino en cómo lo hace.

La intervención del BCR sobre la pérdida de productividad refuerza este diagnóstico. Sin mejoras en competitividad, formalización, innovación y capital humano, el crecimiento potencial del Perú seguirá bajo. En ese contexto, depender únicamente del consumo o de buenos precios externos resulta insuficiente.

El desafío para los próximos años será equilibrar demandas sociales legítimas con sostenibilidad fiscal. Para lograrlo se requerirá coordinación entre Ejecutivo, Congreso y organismos técnicos. Mantener reglas claras y credibilidad macroeconómica seguirá siendo un activo estratégico para la economía peruana.

Impacto en Perú 💥

Para los ciudadanos, un deterioro fiscal puede traducirse en menores recursos para obras públicas, salud, seguridad y programas sociales en el futuro. Si aumenta la deuda, una mayor parte del presupuesto nacional se destina al pago de intereses en lugar de servicios esenciales.

Para empresas e inversionistas, el riesgo principal es el aumento de la incertidumbre. Si el país pierde fortaleza financiera, podrían subir las tasas de interés, encarecerse los créditos y postergarse proyectos privados. Esto afectaría empleo formal y crecimiento.

En contraste, corregir el rumbo fiscal y elevar la productividad ayudaría a sostener la confianza, atraer inversión y mejorar ingresos de largo plazo.

Fuente

Fuente: El Comercio