
Analisis
El desarrollo de las Líneas 3 y 4 del Metro de Lima no solo impactará la movilidad, sino también el crecimiento económico de la ciudad. Reducir los tiempos de traslado puede mejorar la productividad y calidad de vida de millones de personas. Además, el modelo de financiamiento mixto —que combina inversión pública, privada y generación de ingresos propios— muestra una tendencia moderna en infraestructura: proyectos que se sostienen en el tiempo sin depender exclusivamente del Estado. Para el ciudadano, esto significa un transporte más eficiente, pero también posibles cambios en el valor de viviendas y negocios cercanos a las futuras estaciones.
Las Líneas 3 y 4 del Metro de Lima se perfilan como proyectos clave para mejorar el transporte en la capital, con el potencial de movilizar a más de 1.3 millones de pasajeros diarios en su primera etapa.
Sin embargo, ambas iniciativas fueron retiradas recientemente del Plan Nacional de Infraestructura, lo que generó dudas sobre su continuidad. Pese a ello, la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) confirmó que Proinversión las sigue priorizando bajo el modelo de Asociación Público-Privada (APP).
¿Cómo se financiarán las Líneas 3 y 4?
El desarrollo de estos proyectos requerirá una inversión aproximada de US$ 10,000 millones. Para cubrir este monto, se viene diseñando una estrategia que combina:
- Inversión pública del Estado.
- Asociaciones Público-Privadas (APP).
- Ingresos no tarifarios (publicidad, uso comercial, activos).
- Captura de valor inmobiliario en zonas cercanas a estaciones.
Se estima que solo la valorización de predios podría generar alrededor de S/ 500 millones anuales para financiar el proyecto.
Interés internacional en el proyecto
Empresas de países como Japón, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos y Francia han mostrado interés en participar en la ejecución de estas obras.
¿Cuándo podrían ejecutarse?
El gobierno prevé la creación de una Oficina de Gestión de Proyectos (PMO), encargada de estructurar el proyecto y hacerlo viable financieramente.
Según estimaciones, la ejecución total podría tomar cerca de 9 años, aunque se plantea una implementación por etapas que permitiría iniciar operaciones progresivamente.
Impacto en Lima
Estas líneas permitirían mejorar significativamente la movilidad urbana, reducir tiempos de traslado y dinamizar la economía en las zonas de influencia.
Fuente original: El Comercio